| Santiago, 16 de junio del 2008 |
Tatiana Lavín, Banquetera
“Gracias a ChileCompra me especialicé en productos mapuches”
|
Comenzó desde abajo pero con el tiempo, trabajo, convicción y la ayuda de ChileCompra, hoy es una próspera empresaria del rubro gastronómico que innova recuperando nuestras raíces nacionales. |
Tatiana Lavín siempre recuerda las burlas de sus competidores cuando, hace años, durante una exposición gastronómica en Cañete, octava Región, le llamaron “la Reina de la Cebolla”.
“Yo no tengo ningún título – confesó la empresaria – y lo digo porque en algunas partes me lo han sacado en cara. Me llamaban “La Reina de la Cebolla” porque yo vendía empanadas. Me lo decían los gastrónomos que atendían en Cañete, burlándose de mí. Pero fue gracias a esas empanadas que hoy tengo un patrimonio importante y he salido adelante”.
La banquetera explicó que con esfuerzo y “garra” consiguió progresar en este complejo rubro.
“Cuando apareció ChileCompra, me inscribí de inmediato – relató – y no me costó mucho aprender cómo funcionaba. Me ayudaron en el infocentro y además hice un pequeño curso de alfabetización digital. Todo está en las ganas y en ser constante”.
Y de constancia trata la historia de una mujer que partió con un negocio de abarrotes, y hoy es una cotizada banquetera requerida por numerosas empresas privadas y organismos públicos por su profesionalismo y dedicación. De hecho, sus ventas a través del sistema de compras públicas superan largamente los 50 mil dólares.
“Entonces me compré un microondas – prosiguió Lavín – y me dediqué a vender comida, para servirse y llevar, humitas, pastel de choclo, ensaladas. Pronto me convertí en una empresaria gastronómica. En una ocasión me pidieron atender una comida grande, con muchas personas. Me arriesgué y compré loza, y luego, como quedé con la loza, la alquilé para matrimonios. Iba a ayudar gratis a los matrimonios, para aprender. Me fijaba en las falencias y virtudes”.
Así fue como Tatiana Lavín fue definiendo su filosofía de trabajo. Por ello, el sentimiento que experimentó cuando se adjudicó su primera licitación por ChileCompra fue una mezcla de felicidad y preocupación.
“Me sentí feliz, obvio – confesó Lavín - y un poco de temor por las ganas de hacerlo bien. Lo que ofrece, se tiene que cumplir bien, es mi lema. No ofrecer y luego no cumplir, como hace alguna gente a veces”.
Pese a que las cosas marchaban bien, el efecto de ChileCompra sobre el negocio de esta mujer de empresa fue importante, y ello la decidió a dar un giro nuevo a su actividad.
“De Sernam necesitaban un cóctel mapuche – explicó – y me llamaron. Yo lo pensé 5 minutos, recordé lo que cocinaba mi mamá, que tenía raíces mapuches, me atreví, y lo hice. De ahí empecé a mejorar, se me ocurrieron muchas otras cosas. Casi nadie hace esto, mapuche propiamente tal, no intercultural. Por ejemplo, los changles son mapuches, pero las empanadas de changle no son mapuches, yo sirvo el changle con fondue, por hacerlo más top, en una fuente de greda con una velita. Lo mismo los catutos, de maíz molido y cocido, claro que los higo más pequeños para servirlos en los cócteles. Luego, lo de los cócteles mapuches fue el boom, y me han contratado de muchas partes, incluso soy la encargada de atender el año nuevo mapuche los 24 de junio. Gracias a ChileCompra me especialicé en productos mapuches”.
Hoy la empresaria cerró la tienda de abarrotes y el restaurante. Está terminando de educar a sus hijos y le producían un desgaste demasiado grande para la rentabilidad que arrojaban. Se concentró en su especialidad, por la que ha sido reconocida a través de varias regiones del país.
|