Compradores públicos de las Fuerzas Armadas y de Orden participan en taller para fortalecer buenas prácticas en el uso de Compra Ágil
La instancia entregó recomendaciones para evitar reclamos de proveedores, prevenir la fragmentación de contrataciones y asegurar que no se eludan procesos de licitación cuando corresponda.

Más de 200 compradoras y compradores de las Fuerzas Armadas, de Orden y de Seguridad participaron este jueves 18 de junio en un taller online sobre Compra Ágil, donde conocieron buenas prácticas para la correcta utilización de este procedimiento competitivo, destinado a contrataciones simples y rápidas de hasta 100 UTM.
Durante la actividad, Felipe Medina, profesional del Departamento de Gestión y Asesoría de Organismos Compradores de ChileCompra, recordó que la Compra Ágil no debe utilizarse para fragmentar compras, práctica prohibida en todos los mecanismos de contratación, ni tampoco para evitar procesos de licitación cuando se trate de adquisiciones más complejas que requieran, por ejemplo, criterios de evaluación especializados, visitas técnicas, foros de consultas o garantías por parte de los proveedores.
En ese sentido, se destacó que el correcto uso de este procedimiento contribuye a disminuir reclamos de proveedores y a resguardar una adecuada decisión al momento de iniciar un proceso de compra. Asimismo, Medina explicó que la licitación L1, que también considera contrataciones de hasta 100 UTM, está diseñada para procesos de mayor complejidad.
El profesional precisó que, si una institución requiere durante un año un mismo producto o servicio cuya demanda acumulada supera las 100 UTM, no corresponde realizar múltiples Compras Ágiles, sino efectuar un proceso de licitación.
“No hay que disfrazar una licitación como Compra Ágil para simplificar procesos más complejos. Por ejemplo, solicitar una visita a terreno en una Compra Ágil (la normativa no lo prohíbe) no se recomienda, ya que no existe una instancia para publicar en Mercado Público el registro o la minuta de esas visitas, durante el periodo de publicación lo que podría traducirse en una falta de transparencia. En estos casos, lo que corresponde es una licitación L1”, señaló.
Por otra parte, durante el taller se abordó el criterio de precio, que predomina en las Compras Ágiles. “Este criterio se entiende incorporado por defecto o parte de uno de los objetivos principales de compra ágil. Sin embargo, cuando las necesidades del organismo lo requieran, pueden incluirse otros criterios, como la calidad del producto o servicio, los tiempos de despacho o la condición de proveedor local. Estos factores deben estar claramente establecidos en la solicitud de cotización para conocimiento de todos los proveedores. Si no existen criterios adicionales, se entenderá que la selección se realizará únicamente por precio, es decir, se adjudicará a la oferta más económica”, explicó Medina.
Respecto del uso preferente de Convenio Marco, el profesional recomendó su uso para un mayor ahorro y eficiencia como solicitar descuentos a través de las ofertas especiales, acuerdos complementarios y realizar contratos de suministros con proveedores del catálogo. Sobre los montos, indicó que si bien las modificaciones a la Ley de Compras Públicas establecen que los Convenios Marco operarán para adquisiciones superiores a 100 UTM, esta disposición aplica únicamente a los convenios licitados bajo las nuevas bases posteriores a la entrada en vigencia de la normativa. Por ello, actualmente existen catálogos que aún no cuentan con esta restricción.
Durante la segunda parte de la jornada se desarrolló un taller de Experiencia Usuaria, en el que los participantes revisaron casos prácticos y ejemplos relacionados con situaciones concretas que pueden enfrentar al realizar contrataciones mediante Compra Ágil. El taller fue liderado por Alejandra Bustos del departamento diseño de servicios y UX donde exploró casos reales que generaron reclamos por parte de los proveedores al faltar información o no justificar el motivo de selección de estos.


